Juan Miguel Álvarez: “En Madrid se fabrican las mejores guitarras del mundo”
- fsolan01
- 27 dic 2020
- 3 Min. de lectura
El oficio de guitarrero está basado en una vocación que se va adquiriendo a lo largo del tiempo y no de forma sencilla. El vallecano recibe en su taller, ubicado en la calle San Pedro, a concertistas de alto nivel de diferentes partes del mundo, pero se siente una persona humilde, que, a pesar de estudiar ingeniería aeronáutica, su pasión son las guitarras.
Guitarras Álvarez nació en Madrid en el año 1945 gracias a dos hermanos: Juan y Lorenzo. Ambos con experiencia en la madera, se dedicaban a los muebles. El primer taller de los Álvarez Gil, conocidos como los “Alvaregi”, estaba en la calle Julián del Cerro, en Vallecas. Empezaron a desarrollar la técnica de la música. Con el paso de los años fueron adquiriendo una habilidad que se ha traspasado a Juan Álvarez hijo.
P: El taller lo heredó de su padre, pero ¿cómo fueron esos comienzos?
R: Al principio mi padre decía que eran castañas. Evidentemente era normal, eran novatos. Luego empezaron a fabricar guitarras para tiendas grandes de música, como Garrido.
P: ¿Cuándo comenzó a trabajar usted en el taller de su padre?
R: En el año 1977 empecé a trabajar con él. Tenía 17 años. Por esa época hubo broncas porque yo quería ir a la universidad. Por la mañana estudiaba ingenieros aeronáuticos y por la tarde estaba en el taller. Fue una época muy dura. Las broncas hicieron que, en el 81 me volviera al taller de Vallecas. Allí las fabricaba y en San Pedro hacia reparaciones.
P: ¿Cuándo se considera un guitarrero como tal?
R: En el 92. Ese año llegaron unas concertistas coreanas y encargaron unas guitarras especificas porque tenían las manos pequeñas y buscaban una serie de detalles y mi padre me dijo “tu las vas a hacer” aunque firmó el. 15 años hasta que mi padre me dio la licencia.

P: Ahora lleva usted el taller ¿desde cuando lo hace y como es trabajar solo?
R: Hace 23 años desde que él falleció. El trabajo desbastado se lo encargo a talleres específicos. Yo hago el montaje y el acople.
P: El precio medio de sus guitarras puede estar en 1400 euros ¿Quiénes le las compran?
R: El 80 % son extranjeros, concertistas. Hay algunos que me vienen buscando a mi, hay otros que vienen a Madrid como un sitio donde hay buena calidad de guitarrerías profesionales. En mi opinión en Madrid se fabrican las mejores guitarras del mundo.
LA ARTESANIA EN LA ACTUALIDAD
P: ¿Cómo le ha afectado a un trabajo artesanal las nuevas herramientas o tecnologías?
R: Con la destreza que tienes, las tecnologías no importan.
P: ¿Existe formación para este oficio, aparte del aprendizaje dentro de un taller familiar?
R: Hay sitios donde ofrecen cursos de a lo mejor dos años. Sé de academias en Módena, Italia y en el País Vasco, pero no están completamente preparados.
DEDICACIÓN Y VOCACIÓN
P: Acabamos de salir de un periodo de cuarentena y tiempos difíciles para los negocios ¿Cómo le ha afectado a usted?
R: La pandemia me ha venido bien porque yo no suelo tener guitarras de las mías. Esos días que no nos dejaban salir, si nos dejaban venir a trabajar por lo que ahora tengo cinco.
Económicamente estamos sobreviviendo. Los concertistas extranjeros no vienen ahora.
P: ¿En que medida es valorado su trabajo por la sociedad?
R: Por los concertistas y gente del mundillo mucho, por los legos, resulta curioso tener un amigo guitarrero. En cuanto al Gobierno, no da ninguna ayuda.
P: ¿Es un trabajo de completa vocación?
Yo soy ingeniero aeronáutico y piloto comercial y yo he elegido esto. Es completamente dedicación, no solo por el tiempo, todos los guitarreos acabamos con cáncer, por la madera, que es tóxica, con la vista destrozada, con sinusitis, problemas en los hombros y en los codos de trabajar.




Comentarios